No será un momento fácil, como me diría mi padre estoy empezando a cimentar mi futuro chalet, firmando el contrato de propiedad y empezando a mirar caballos y animales varios. Te juegas todo en 10 minutos, como el kamikaze que está en la recta final para estrellar su avión con el objetivo elegido o el trapecista que resbala en la cuerda floja y solo tiene medio segundo para estabilizares después de horas y horas de entreno, porque ¿Quién sabe? Quizá ese día la cuerda sea más fina, o quizá le duela la cabeza, o quizá ese mechón rebelde le importuna y le esconde su campo de visión. Mil factores, dos resultados: o una beca en Francia con un comienzo de comedia americana donde todo acaba bien o un piso en una lluviosa ciudad del norte encerrada con montones de libros y luchando por descartar en la universidad y por pasar desapercibida entre mi familia. Me juego mi libertad, no se qué será mejor o peor, más divertido o más aburrido, más original o más común porque como tópicos ambos responden a un perfil típico. Sea lo que sea, que la fortuna decida donde, cuando y con que armas, acepto el duelo contra quien sea, me son indiferentes las características del terreno de juego, me dejaré la piel en esa última jugada. Quizá las figuras de estilo y yo nos odiemos si son difíciles de pronunciar, quizá mi acento en francés sea pésimo, quizá me falte tiempo, quizá me falten conocimientos, quizá me falte autoestima, sé que no me pondré nerviosa y me esforzaré y daré el 120/100. Aunque no sea suficiente y mi acuario resulte pequeño en comparación al océano: como diría Shakira ( sí, mis referencias para el bac son fantásticas y culturales, al menos no pueden quejarse de que son bien internacionales): lo hecho está hecho, y aunque ella se refiera a una noche de locura en un hotel que no fue más que un desliz, creo poder apropiarme de esta frase del refranero español y con ella grabado en mente, taparme con la sábana y oír el dulce y reconfortante clic que hace el interruptor de mi lámpara al dejarme en la más oscura de las penumbras, en la más reconfortante solitud y en el más hogareño de los estados, dulces sueños, Azar, descansa El mundo no es real, tú eres un espejo, tus sentimientos son un espejo, tus miradas son un espejo, aquello que vives, sientes o miras no es más que el reflejo de tus sueños
lunes, 3 de junio de 2013
La jeunesse est le temps d'étudier la sagesse ; la vieillesse est le temps de la pratiquer.
No será un momento fácil, como me diría mi padre estoy empezando a cimentar mi futuro chalet, firmando el contrato de propiedad y empezando a mirar caballos y animales varios. Te juegas todo en 10 minutos, como el kamikaze que está en la recta final para estrellar su avión con el objetivo elegido o el trapecista que resbala en la cuerda floja y solo tiene medio segundo para estabilizares después de horas y horas de entreno, porque ¿Quién sabe? Quizá ese día la cuerda sea más fina, o quizá le duela la cabeza, o quizá ese mechón rebelde le importuna y le esconde su campo de visión. Mil factores, dos resultados: o una beca en Francia con un comienzo de comedia americana donde todo acaba bien o un piso en una lluviosa ciudad del norte encerrada con montones de libros y luchando por descartar en la universidad y por pasar desapercibida entre mi familia. Me juego mi libertad, no se qué será mejor o peor, más divertido o más aburrido, más original o más común porque como tópicos ambos responden a un perfil típico. Sea lo que sea, que la fortuna decida donde, cuando y con que armas, acepto el duelo contra quien sea, me son indiferentes las características del terreno de juego, me dejaré la piel en esa última jugada. Quizá las figuras de estilo y yo nos odiemos si son difíciles de pronunciar, quizá mi acento en francés sea pésimo, quizá me falte tiempo, quizá me falten conocimientos, quizá me falte autoestima, sé que no me pondré nerviosa y me esforzaré y daré el 120/100. Aunque no sea suficiente y mi acuario resulte pequeño en comparación al océano: como diría Shakira ( sí, mis referencias para el bac son fantásticas y culturales, al menos no pueden quejarse de que son bien internacionales): lo hecho está hecho, y aunque ella se refiera a una noche de locura en un hotel que no fue más que un desliz, creo poder apropiarme de esta frase del refranero español y con ella grabado en mente, taparme con la sábana y oír el dulce y reconfortante clic que hace el interruptor de mi lámpara al dejarme en la más oscura de las penumbras, en la más reconfortante solitud y en el más hogareño de los estados, dulces sueños, Azar, descansa
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