Hay palabras que tienen facilidad para enredarse con las cuerdas vocales, que van de la mano de unos largos y fuertes " no deberías decir esto", que forman telarañas kilométricas de pensamientos que no han de ser compartidos. Esa parte tan fácil de acallar antaño, recupera su presencia, su voz y su fuerza y cada vez es más dominante, si impone a la razón. Lo peor son las noches, que con guerrillas cortas gana terreno y mata cordura, haciendo de lo conquistado, descontrolado. Cada vez tengo más ganas de gritarlo pero... Siempre hay un pero. Pero no debo. No es discutible.
Esto, expulsado bajo forma de lágrima, se une a un ligero reguero de agua salada que enreda las negras pestañas y lame las cálidas mejillas. Si. Hay conflictos, cada cual tiene su guerra y la mía es una causa perdida. Y sólo el tiempo la pondrá en su sitio. Si quiere... Tan sólo si quiere hacerlo.

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